Lo que comenzó hace aproximadamente un año como una crisis inmobiliaria estadounidense aparentemente local, se ha desarrollado en una auténtica crisis financiera de proporciones realmente globales. Los gobiernos, desde América pasando por Europa a Rusia, han tenido que soltar billones de dólares para apoyar sus sistemas financieros, mientras una hazaña sin precedentes de coordinación entre bancos centrales ha recortado drásticamente las tasas de interés en todo el mundo.
Varios factores han contribuido a esta situación: un aumento mundial en la inflación de precios en materias primas, la depresión del mercado inmobiliario, la insuficiente aversión al riesgo de bancos y compradores de casas, información no fiable proporcionada por las agencias clasificadoras, las provisiones erosivas de capital asociadas a la responsabilidad limitada de los directivos en los EE.UU., la cultura de altos pagos por dividendos que prevalece en instituciones financieras anglosajonas que las condujeron a apalancar sus operaciones demasiado importantes con deuda de capital, y el re-empaquetad de los títulos basados en hipotecas en instrumentos financieros opacos que fueron engullidos por instituciones financieras alrededor del mundo.
La reciente dramática agudización de esta crisis ha empeorado la perspectiva para la economía mundial, con varios países industrializados probablemente por deslizarse en la recesión. Aquellos donde los sectores financieros y de construcción tienen gran peso en la economía son los que más están en riesgo, pero también aquellos países que han disfrutado de la expansión alimentada por las exportaciones experimentarán descensos agudos. El mundo va a someterse a un declive económico profundo, y para los EE.UU. una década difícil está por delante.
Para evitar futuras crisis bancarias es necesaria una nueva arquitectura mundial basada en una regulación bancaria más resistente, con requerimientos de capital mucho más altos para las instituciones financieras. Sólo si los dueños de los bancos resisten las consecuencias de las decisiones de sus directivos en un mayor grado, la prudencia y la cautela retornarán al negocio bancario.
Ponente:
Prof. Hans-Werner Sinn
Profesor de Economics and Public Finance, Ludwig-Maximilian University, Munich
Presidente de Ifo International for Economic Research y
Presidente de International Institute of Public Finance.
Moderador:
Prof. Xavier Vives
Director académico del Centro SP-SP y
Titular de la Cátedra Abertis de Regulación, Competencia y Políticas Públicas, IESE
Actividad en colaboración con el Centro SP-SP Centre Sector Público-Sector Privado del IESE
Esta sesión se impartirá en inglés